miércoles, 4 de octubre de 2017

GESTIÓN DEL TIEMPO

O cómo ser más eficaces

Vuelvo a escribir después de mucho tiempo.

Y precisamente del uso del tiempo voy a hablar hoy, volviendo a los orígenes de SUMAR, que son el aprendizaje y la mejora del rendimiento.

Y es que el tiempo no se pierde, no se evapora, sino que se emplea en aquello que en cada momento se decide.

El tiempo empleado en descansar no es tiempo perdido, como tampoco lo es el dedicado al ocio. Cada persona decide a qué dedicar su tiempo.

          Al final, todo va de decidir

Si decides dedicarlo a acciones que no contribuyen a tus objetivos, entonces tal vez tengas la sensación de perder el tiempo.

Cuando se trata de trabajo o de estudios, ese empleo del tiempo puede ser eficaz o no.

Será eficaz si alcanzamos los objetivos propuestos, pero para ello primero tendremos que definir las metas que queramos alcanzar, ya sea en el día, en la semana, o en el periodo de tiempo que decidamos.

Porque al final todo va de decidir.

Decidir la meta

Esta es la primera tarea que debemos hacer.

Porque si no conocemos nuestro objetivo, si no hemos decidido qué hacer en la vida, en el trabajo, en el día, no seremos capaces de ordenar un camino para alcanzarlo.

Así que, emplea tiempo en pensar cuál es tu objetivo, dónde quieres ir, antes de empezar a andar.

Decidir cada día cuáles son tus objetivos, laborales o de estudio, o bien planificar y programar las tareas a realizar en el periodo de tiempo que establezcas.

Decidir que es urgente e importante

En un día normal de trabajo, o de estudio, se emplea tiempo muchas veces en cosas que no tienen nada que ver con el objetivo marcado. A veces creyendo que esa tarea a la que dedicamos tiempo es importante o urgente, otras veces, por pereza, se busca alguna distracción, y otras veces simplemente es falta de organización.

Definido el objetivo, dentro de una jornada de trabajo, podemos dedicar algún tiempo a establecer qué es más importante, qué es urgente, y qué es secundario, es decir lo que puedo hacer otro día.

Una tarea es importante si influye en que alcancemos nuestra meta o no. Y es tanto más importante cuanto más decisiva es.

Por ejemplo, si nuestro objetivo es iniciar un negocio, es importante hacer un estudio de mercado del objeto de nuestro negocio, para ver si el producto o servicio que vamos a vender tiene cabida en ese mercado. Si tiene posibilidad de ventas en una zona geográfica determinada, entonces será importante encontrar locales en esa zona, pero de nada sirve encontrar un buen local si antes no tenemos la seguridad de poder vender ese producto o servicio en esa zona.

Una tarea es urgente si tiene límite temporal, es decir, si solamente tiene sentido hacerla antes de que llegue un momento del día o de la semana.

Por ejemplo, llamar a un restaurante para reservar mesa para comer es urgente por la mañana, pues o se hace antes de la comida o ya no tendrá sentido.

La pregunta entonces es ¿y si no llamo tiene repercusión en mi meta?

Depende de la respuesta que cada uno dé a esa pregunta, la tarea puede resultar importante o no, y por tanto, si es urgente además, debe hacerse en primer lugar.

Decididas cuales de las tareas son importantes y urgentes, realizaremos primero las más decisivas, las más importantes y urgentes, después las importantes aunque no sean urgentes, y aquello que sea urgente, pero no sea importante se deja para el final, o se hace en momentos programados de descanso.

La agenda

Para que la programación del día sea eficaz, es interesante conocernos a nosotros mismos, nuestra capacidad de mantener la concentración en las tareas, y el tiempo que dedicamos a cada una de las rutinas diarias. Con estos datos podemos establecer una agenda.

Primero podemos hacer una lista de todo lo que hayamos decidido hacer en la jornada de trabajo.

Segundo conviene separar lo importante, lo que tiene influencia en nuestra meta, de lo que no lo es, por muy urgente que parezca (por ejemplo contestar al WhatsApp del grupo de futbol no es importante, y seguramente tampoco es urgente, por muchas veces que suene el teléfono).

Después podremos colocar cada tarea en función del tiempo disponible, y de lo urgente que sea.

Al final de la jornada podremos comparar el tiempo que pensábamos dedicar a cada tarea con el realmente empleado. Además es interesante chequear cuantas de las tareas importantes se han acabado.

En futuras entradas veremos más cuestiones sobre la gestión del tiempo, como el rendimiento en función del cansancio, las leyes del tiempo, posponer, postergar y procastinar, cuáles son tus ladrones de tiempo.


Más información sobre Cursos de Gestión del Tiempo en www.gabinetesumar.com

viernes, 24 de junio de 2016

Coaching para adolescentes, otra vez.

Repito el contenido de una entrada de octubre de 2015, pero que ahora, acabado ya el curso y con algunas y algunos adolescentes estudiando en verano para aprobar la selectividad, creo que es importante:


En la entrevista inicial con los padres de adolescentes con los que voy a iniciar un proceso de Coaching, se repiten a veces declaraciones como las siguiente:

- Padres: “Cuando le pregunto por los estudios siempre me dice que todo va bien, que los exámenes le han salido bien, que lleva todo hecho, que quiere seguir estudiando… pero al llegar las notas resulta que ha suspendido…

En la sesión inicial con el adolescente, a veces se repiten conversaciones como la siguiente:

Adolescente: “Sí que quiero estudiar.”

Coach: “”¿Qué te falta entonces?”

A: “Estudiar más”

C: “Y, ¿Qué necesitas para estudiar más?”

A: “No sé.”

C: “Entonces… ¿Qué te impide estudiar?”

A: “No sé, me despisto, me duermo, pienso en otras cosas…”

La zona de confort de los adolescentes, es muy grande, por lo que salir de un espacio mental tan cómodo y tan amplio se hace complicado.

Son niños felices, felicísimos, que en realidad no quieren salir de su zona de confort, porque no lo necesitan. Además no ven en el futuro un foco de calor y seguridad, sino un lugar frío e inseguro.

¿Cómo hacer?

Los adolescentes tienen mucho trabajo que hacer para salir de esa comodísima zona de confort.

La primera tarea del coach es exponer que el trabajo es del adolescente, porque es él (o ella) quien necesitar cambiar para poder enfrentarse por sí mismo a la vida, para poder alcanzar sus objetivos. Se trata de “empoderar”, palabra que significa “dar poder”, o más bien, “adquirir el poder y el control” sobre la vida propia.

También debe el adolescente responsabilizarse de sus resultados, y dejar de culpar a los demás (profesores, hermanos, padres , amigos, personajes de los videojuegos…) y al entorno.

Otro aspecto a trabajar con ellos es lograr que encuentren SU motivación, aquello que les hace sentir bien, en lo que querrían trabajar, esa actividad o pensamiento que les impulse a levantarse…

No es tal fácil. Muchos adultos no encuentran su motivación interna para salir de su zona de confort.

Necesitan descubrir sus puntos fuertes, y las zonas de mejora.

Necesitan aprender a tomar decisiones, y a mantenerlas.

Y luego tomar una decisión sobre cual es su próximo objetivo.

Esto lleva tiempo, y a veces el adolescente se enroca en una posición en la que no quiere ver lo que le sucede, especialmente después de verbalizar una duda, un secreto oculto, una idea que se esconden a sí mismos.

El Coaching no es una varita mágica que vaya a sacar al adolescente de su zona de confort, que vaya a producir inmediatamente cambios evidentes. Es un proceso en el que cada adolescente encuentra en su interior la fuerza para salir a la vida y afrontar las decisiones que debe tomar, un proceso para comprender que puede llegar a ser aquello que quiera ser, que puede alcanzar sus metas, pero que para ello no solo basta quererlo desde la comodidad de los sueños.

Necesita quererlo desde su interior, para transformar ese sueño, en una visión, y ese deseo en un impulso para actuar.

Querer es poder, siempre que se actúe.

Si eres adolescente, o tienes hijos adolescentes puedes contactar conmigo en alberto.sillero@gabinetesumar.com


Si perteneces a una Asociación de Padres y Madres (APA -AMPA) de un colegio, y quieres que dé una conferencia gratuita en el colegio de tus hijos sobre este tema o sobre violencia de género en adolescentes, puedes también ponerte en contacto conmigo en el correo de arriba, para concretar fechas, incluso para el próximo curso.

miércoles, 6 de abril de 2016

RED DE SEGURIDAD

El 4 de abril di en el Colegio Corazón de María de Madrid una conferencia sobre violencia de género a adolescentes de varios cursos.

Como en cada ocasión en que he dado charlas adolescentes,  nunca dejan de sorprenderme con sus preguntas e interpretaciones. Ven y entienden mucho más de lo que podríamos creer por su condición de “jóvenes inexpertos”.

Los adolescentes son personas en crecimiento, física y mentalmente.

Creo que es importante informarles de los peligros que los adultos sí creemos ver, especialmente en este tipo de comportamientos.

Los datos no son alentadores, cuando según publicó El País el 27 de enero de 2015:

      “El 33% de los jóvenes españoles de entre 15 y 29 años, es decir, uno de cada tres, considera inevitable o aceptable en algunas circunstancias controlar los horarios de sus parejas, impedir que vean a sus familias o amistades, no permitirles que trabajen o estudien o decirles lo que pueden o no pueden hacer.

NO, el control no es una forma de amor, ni una expresión de cariño en la pareja. El control significa inseguridad y falta de confianza.

Por eso en las conferencias  dirigidas a adolescentes hago énfasis en varios puntos que considero importantes.

Primero en las señales de detección, que ayuden a cualquier persona, pero especialmente a las chicas, a desconfiar de aquellas relaciones que se van volviendo cada vez más desiguales, con ellas en situación de inferioridad.

Segundo en la necesidad de respeto hacia sí mismas, y de respeto hacia los demás. Una persona que no se respeta a sí misma es una persona en peligro, pues se puede minusvalorarse, y creer que los insultos, reproches y “castigos” de su pareja son merecidos.

El respeto y el amor hacia uno mismo son el suelo sobre el que podemos crecer.

También pongo el foco en la palabra confianza, que significa en el tema del que hablamos, esperanza firme en que la persona que es nuestra pareja quiere mantener la relación por amor, actuando como parte de la pareja aunque no esté presente la otra persona, pero también significa ser confiable, es decir, comportarse de esa forma determinada que hemos pactado implícita o explícitamente, o que es esperada por el otro.

Confiar significa dejar hacer a la otra parte, sabiendo cual es nuestra situación en la pareja. No importa si sale con amigas o amigos, si se va, o si llega tarde.

Confiar significa aceptar a la otra parte, sus diferencias, lo que no nos gusta, y no querer cambiarlo, porque la otra persona es como es, y no como queremos que sea.

Confiar significa ser capaz de hablar, de expresar sentimientos, de decir lo que nos gusta sin obligar a la otra parte a hacerlo, y de exponer lo que no nos gusta para que la otra parte lo sepa.


Confianza
 
Dentro de este concepto de confianza, extendida a las personas que nos rodean, ofrezco en las conferencias la idea de “Red de Seguridad”, que es la creación por cada adolescente de un grupo de personas en las que tenga confianza completa, y con las que, preferiblemente, comparte valores.

Forman parte de esta red normalmente los padres, porque suelen ser personas que están dispuestas a ayudarnos por encima de todo y de todos. Fomentar la confianza con los hijos es, a su vez, tarea de cada uno de nosotros como padres (o madres, por supuesto).

También forman parte de la red los amigos y amigas en las que se es capaz de confiar, aquellos y aquellas a los que contamos secretos, confiando en que no van a extenderlo. Escribo aquí los dos géneros, porque la red de seguridad es un grupo que los incluye, incluye a amigos y a amigas, y en su caso a las parejas.

Creo que es importante que estas redes se “tejan” en los momentos de seguridad, cuando no hay problemas, para que en caso de necesitarlas ya estén creadas. Formar parte de una red de seguridad significa obtener ayuda si se necesita, pero también ofrecerla cuando se crea necesaria.

Y digo ofrecerla, porque muchas veces adolescentes y adultos no la aceptan ni la piden fácilmente; por miedo, por orgullo, o simplemente porque no son capaces de ver la situación real en la que se encuentran.

Esta es muchas veces la situación en la que se encuentran las mujeres víctimas de violencia de género. Dentro de una relación malsana, pero que aceptan porque llegan a creer que merecen ese castigo o ese trato degradante.

La red de seguridad puede ofrecer la ayuda, y esperar a que “caiga la venda” de los ojos de la víctima, y entonces apoyarla, ayudarla, recogerla y llorar con ella si hace falta.

No será ese desde luego el momento de reproches o de “te lo dije”, que son aquí más que nunca, absolutamente innecesarios.

Os animo a ayudar a vuestros hijos a crear esas redes, a confiar en vosotros para que sepan que estaréis ahí cuando lo precisen, aunque no necesitan contaros todas sus intimidades (ninguno lo hicimos).

Nuestras conferencias sobre violencia de género en adolescentes y de coaching para adolescentes son gratuitas, tanto en la versión “para padres” como en la dirigida a adolescentes.


Más información escribiendo en este Blog, o de forma privada en alberto.sillero@gabinetesumar.com

miércoles, 2 de marzo de 2016

Cambio de Actitud

¿Es suficiente un cambio de actitud para mejorar y alcanzar las metas?

No.

Visto así, esta entrada terminaría ahora.

Afortunadamente es un “No, pero…”

Primero me gustaría volver a hablar de Psicología Positiva, pero como ya lo he hecho varias veces, mejor cuelgo este vídeo de YouTube, que lo explica muy bien:





Vale, ya sabemos que es el optimismo inteligente. Ahora nos hace falta saber si un simple cambio de actitud hacia la vida nos hará ser felices y alcanzar todas nuestras metas.

Que no.

NO basta con un cambio de actitud. Es necesario un cambio interno, un cambio de hábitos y de pensamientos.

Y que ese cambio de actitud venga acompañado de un cambio de observador.

Es el momento de hablar del mapa mental, que es la forma de ver el mundo de cada uno. Lo que sucede es que el mapa no es el territorio (una vieja afirmación de la Programación Neurolingüística).

O como dijo Ramón de Campoamor:

“¡Maestro! Vuestra opinión  
 que es ilusión confesad,  
 y si no es una ilusión,  
 mi mente es la autoridad;  
 la dicha es mi corazón;  
 soy lo que «es»; y en conclusión,  
 mi verdad es la verdad,  
 mi razón es la razón.”

Que es el mismo que escribió eso de:

Y es que en el mundo traidor  
 nada hay verdad ni mentira:  
 «todo es según el color  
 del cristal con que se mira».

Para que se entienda mejor, lo explica Stephen Covey en su libro “Los Siete Hábitos de la Gente Efectiva”, de la siguiente forma (adaptada por mí):

“Imagina que estás por primera vez en Sevilla, y como eres muy independiente, en lugar de preguntar, te compras un mapa. Sucede que el editor del mapa se ha confundido, y en lugar del mapa de Sevilla ha impreso el mapa de Málaga con el nombre de Sevilla.”

Con ese mapa, que tú crees verdadero, porque así te lo han dicho, no encontrarás nada en Sevilla, simplemente porque es el mapa de otra ciudad.

Nos sucede en muchas ocasiones que hacemos coincidir el mapa mental de nuestras creencias con la realidad, y no son lo mismo.

Por eso a veces, aun cambiando la actitud, no encontramos el camino por que partimos de supuestos erróneos. Hace falta cambiar el punto de vista, convertirnos en otro observador distinto, tomando distancia de nuestros supuestos vitales.

En Sevilla podríamos preguntar, y lo mismo en nuestra vida.

Los Coaches somos buenos en eso, porque en lugar de mostraros el camino lo buscaremos con vosotros, vuestro camino.





martes, 9 de febrero de 2016

Conferencia sobre Violencia de Género en Adolescentes

CONFERENCIA SOBRE VIOLENCIA DE GÉNERO EN ADOLESCENTES.


El día 10 de febrero de 2016, a las 18:00 horas, impartí una conferencia sobre Violencia de Género en Adolescentes, en el Colegio Corazón de María, de Madrid.

Esta Conferencia estuvo promovida por el APA del colegio, un grupo de personas comprometidas no solo con la lucha contra la violencia de género, sino contra toda forma de violencia.

Podéis encontrar una guía del contenido de la conferencia aquí.





miércoles, 18 de noviembre de 2015

CONTROL


Muchas personas se sienten más seguras cuando tienen todo bajo control.

La duda que surge aquí es sobre la palabra “TODO”. ¿Se puede tener TODO bajo control? No lo creo.

Ni en el terreno personal, ni en el terreno laboral, ni en ningún otro.

Tratas de controlarlo todo, tu vida, qué harás el sábado, cómo y cuándo llegarás al trabajo, con quién van tus hijos… Incluso puedes llegar a pensar en que no tenerlo todo controlado es irresponsable.

Así que tratas de controlar lo que pasa a tu alrededor, lo que haces, lo que hacen los demás, cómo lo hacen… Se trata de conseguir que se haga a tu manera.

¿Te reconoces?

Tratar de controlar todo lo que hacen las personas a nuestro alrededor, ya sea en el plano familiar como en el trabajo, es realmente difícil.

Las personas tienen la costumbre de pensar por sí mismas, y si se someten a un excesivo control pueden querer escapar del control y de la persona controladora.

Quien quiere controlar demasiado se encuentra haciendo su trabajo, y luego el trabajo de los demás, aunque ese trabajo ya haya sido hecho. Se delega aparentemente, pero luego se rehace lo que otros han hecho o se manda rehacer. Una y otra vez.

Sucede que el “Control Total” no existe. El mundo está sometida a una Ley de la termodinámica que se llama “Entropía”, y que simplificando mucho quiere decir que todo se desordena continuamente.

La seguridad que se alcanza al tenerlo todo bajo control es una falsa seguridad, porque tarde o temprano algo escapa a ese control, algo se desordena, algo cambia sin avisar. Y entonces las personas que “necesitan” tenerlo todo controlado se sienten completamente inseguras.

Llega un momento en que el control se descontrola, al querer tener todo vigilado. El deseo de control produce más control, y sigue así hasta que se vuelve insoportable.

Sucede con las cosas, con las personas, con el trabajo, y con una mismo.

Hay quien puede pretender también controlar las emociones, como si esto fuera posible. Se puede llegar a limitar la expresión de las emociones, para evitar que otros sepan cómo nos sentimos (no, no tiene demasiada utilidad excepto jugando al mus). Pero controlar las emociones no es posible.

Las emociones aparecen en nuestra mente, en nuestro cuerpo, según estímulos, situaciones y comportamientos de personas que no podemos controlar porque están fuera de nuestra esfera de acción.

En la película Inside Outside, las emociones parecen tener vida propia dentro del cerebro de cada personaje, y son ellas las que “guían” el comportamiento de las personas.

Lo más que se puede hacer con las emociones es tratar de negarlas, para ver si desaparecen.

Otra cosa es lo que decidamos hacer con esas emociones, y el tiempo que decidamos quedarnos en ellas. Este es un trabajo de la Inteligencia Emocional, primero reconocer las emociones, después elegir la acción a ejecutar.

Así que, mejor asumir que no podemos, ni necesitamos controlarlo todo. Dejar que los demás hagan su trabajo (se llama delegar) y que asuman sus resultados y consecuencias, sean las que sean. Dejar que el mundo nos sorprenda y emocionarnos como niños con esa sorpresa, sin pensaren si pudimos hacer que fuera distinto.

El autocontrol está bien, controlar el mundo, solamente lo imaginan los malos de las películas de James Bond, y nunca les funciona.

Más información sobre mí, y sobre mi trabajo, en www.gabinetesumar.com.


martes, 27 de octubre de 2015

QUEJARSE DEL MUNDO O SUPERAR LAS DIFICULTADES

Ejemplos de superación, o por qué las quejas no sirven para nada.

Quejarse es, según el diccionario, expresar con voz el dolor o pena que se siente, manifestar el resentimiento que se tiene de otra persona o manifestar disconformidad con algo o alguien.

Quejarse, sirve para desahogarse, para expresar disconformidad, y poco más.

Si queremos que alguien cambie de actitud, podemos reclamar ese cambio, advirtiendo que no nos gusta, y que preferiríamos otra forma de actuar.

Desde el Coaching se hacemos una distinción entre queja y reclamación.

Nos quejamos cuando no conseguimos lo que queremos, expresamos frustración. Esa queja a veces se expresa en público, nos hacemos víctimas de la situación o de las acciones de los demás.

Otras veces queda en nivel íntimo, seguimos siendo víctimas y además no somos capaces de expresarlo.

Alguien que se queja de su situación sin cambiar nada de lo que hace, es alguien que está perdiendo tiempo y energía en esa queja. Si quieres que las cosas cambien, actúa, ya sea para cambiar gobiernos o para mantenerlos, para cambiar tu futuro y para mejorarlo.

Si vamos a quejarnos, ante los demás o ante nosotros mismos, primero tendremos que saber qué queremos de esa queja, “para qué” expresamos algo que nos disgusta. Si es solo para decirlo y ya está, poco conseguiremos. Si queremos cambiar la conducta, la actitud de otros, tendremos que decir qué queremos y qué estamos dispuestos a hacer para cambiar la situación.

Reclamar, de manera asertiva y no violenta, para expresar nuestras emociones, para defender nuestros derechos y para expresar qué vamos a hacer y qué estamos haciendo ya.

No vale decir “es que no sabes lo difícil que es” “es que no puedo” es que es imposible”…

De Jennifer Pareja, jugadora de Waterlpolo internacional que ha sido nombrada mejor jugadora del mundo, dice su entrenador que basta con decirle que no puede hacer algo, para que se convierta en su prioridad. Es una actitud frente a las dificultades.

Otra sería darse por vencido sin presentar batalla.

Hace poco mi hijo vio en el colegio un  vídeo llamado “El circo de las mariposas”. Es un vídeo que le dejó impresionado, especialmente por la aparición de un personaje, Will, interpretado por Nick Vujicic.



Tanto el personaje como el actor nacieron sin brazos ni piernas. Te invito a que busques en Internet más charlas e información sobre de esta persona, merece la pena.

El mensaje es claro, si quieres puedes, pero has de hacer algo más que quedarte en el sueño de lo que te gustaría. Para conseguir las cosas tienes que esforzarte, perseguirlas.

En el vídeo del que he hablado antes, dos personajes le dicen a Will:

“Eres el hombre maldito al que dios dio la espalda…”

Uno se lo dice de forma insultante, mientras lo presenta en un circo de “monstruos” (es decir, compuesto por personas que son distintos a la gran mayoría).

El segundo, se lo dice para que despierte, para después explicarle, con una frase, por qué es una persona hundida, por qué no ve futuro:

PORQUE SE LO HA CREÍDO.

Si crees que tus circunstancias son peores que las del personaje, y que las del actor que lo encarna, que es una persona real, puedes hacer dos cosas.

Una, darte por vencido y asumir que eres lo que crees, una persona derrotada y sin más futuro que esperar que los días pasen.

Otra, luchar por conseguir tus metas, sean cuales sean. Recuerda que cuanto más difícil sea la meta, mayor es la gloria para quien la alcanza.

Todo depende de qué decidas creer, si creerás lo que otros han dicho de ti, o lo que tu mismo te dices que puedes llegar a ser si te atreves.

Ahora decide si quieres  seguir quejándote o hacer algo.

Como siempre, estoy a tu disposición en www.gabinetesumar.com