miércoles, 26 de diciembre de 2012

Antes de conocer la respuesta, hay que saber la pregunta


"No sé cómo resolver mi problema", me dijo.

"¿Cuál es tu problema?", pregunté

"Es que no sé cómo explicarlo..."

Resulta complicado encontrar un camino de salida, si no sabemos dónde estamos.

A veces es más complicado encontrar la pregunta que la respuesta

Y a veces simplemente no queremos hacernos LA pregunta.
 

martes, 18 de diciembre de 2012

Un cambio para el nuevo año


El viernes 21 de diciembre se va a acabar el mundo, otra vez.

En los últimos años el mundo se ha terminado unas cuantas veces. Desde el año dos mil hasta ahora se han predicho varios fines del mundo.

No es nuevo. El siglo pasado H.G. Wells hizo lo suyo con su máquina del tiempo, y las series de televisión (por ejemplo 1999) las películas (Rescate en Nueva York) y sobre todo la literatura (1984 de George Orwell o Un Mundo Feliz de Aldous Huxley) han predicho fines del mundo. También alguna tercera guerra mundial que otra.

El de ahora viene cargado de zombis.

Personalmente creo que a nuestro alrededor hay mucho muerto viviente, personas que no son capaces de vivir la vida que tienen y siempre están esperando que les pase algo o que llegue algo.

Yo os propongo que terminemos con ese mundo interior infeliz, porque ¿cuántos cambios, cuántos planes habéis  empezado cada principio de año y nunca los habéis terminado?

Cada año comenzamos con una lista de buenos propósitos. Sobre nuestra salud, alimentación, trabajo, estudios...

¿Os habéis preguntado por qué fallan esos planes?

¿Por qué no conseguimos los resultados esperados o deseados?

Tal vez sea porque no tenemos la actitud correcta, porque el cambio que queremos no surge desde el interior, sino que responde a una necesidad impuesta por los demás.

A veces creemos que queremos algo, pero no es así. En nuestro interior queremos que todo siga igual. Cuando nuestros deseos interiores y nuestros deseos exteriores no coinciden, nada cambia, o cambia poco y pronto vuelve hacia atrás.

Pasa con las dietas. Queremos bajar de peso, pero no queremos dejar de comer igual que comemos, no queremos hacernos responsables de nuestra alimentación. Preferimos pensar que “es que a mí me engorda el agua, porque por más regímenes que intento hacer pronto vuelvo a tener el mismo peso”

Lo que ha sucedido en realidad es que no queremos cambiar, queremos seguir igual.

Algunas personas no mejoran en muchos aspectos de su vida porque quieren poder seguir quejándose de lo mala que es. Y ni siquiera se dan cuenta de esto.

¿No conocéis a nadie que siempre se está quejando? Y sin embargo cuando pudo salir de esa situación te dice “Es que no es tan fácil, me gustaría verte en mi situación, lo que pasa es que…” Sustitúyanse los puntos suspensivos por la excusa que te dan.

Cuántas veces habéis dado vosotros una excusa. Y cuántas veces esa excusa os la habéis dado a vosotros mismos.

Yo lo hago a veces.

Pero hoy vamos a terminar con este mundo. Vamos a cambiar definitivamente. Porque vamos a buscar que ese cambio surja del interior.

En primer lugar haced una lista con los tres propósitos más importantes que tenéis para el próximo mundo (el que empieza el sábado, después del fin de éste).

Ahora quedaros con el más importante, ese que queréis de verdad que se cumpla (y que sea un propósito que vosotros podáis cumplir, que no dependa de terceras personas, en especial que no dependa de los niños de San Ildefonso).

¿Ya lo tenéis?

Ahora haced una lista con todas las excusas que recordéis haberos dado para no continuar en el pasado con los planes para conseguir esa meta.

Tomaros vuestro tiempo, porque parte de vuestro yo interior se está enfadando. A la parte de nosotros que no quiere quenada cambie no le gusta que la pongan en cuestión.

Ahora, decidid si de verdad queréis que ese buen propósito se cumpla. Si es así continuad adelante. Si decidís que queréis seguir igual, buscad otra meta; pero no os quejéis por no conseguir la que habéis desechada.

Bien. Ahora vamos a escribir en un papel, que solamente leeremos nosotros, un mensaje para nuestro subconsciente.

Escribid la meta deseada: “A partir de ahora voy a ser… (o a hacer…) y no voy a utilizar ninguna de las excusas que utilicé en el pasado, porque yo sé que no son verdad. Ya estoy siendo… (o haciendo…) ya soy como quiero ser y cada minuto que pasa me acerco más a mi meta.”

Bueno, esto o algo parecido no soy muy partidario de las oraciones iguales para todos.

Y ahora el paso final.

Vamos a recordar la entrada de relajación; emplead el sistema que allí os contaba y en el momento en el que estáis en el lugar de descanso ideal decidle a vuestro yo interior la oración que habéis escrito. Decidle que YA habéis cambiado, que él ya ha cambiado.

La idea fundamental es deciros una y otra vez que YA estáis cambiando, mejorando, creciendo. YA lo estáis haciendo, consiguiendo. Eliminad de vuestra mente la etiqueta esa que dice que no podéis cambiar. Escribidla imaginariamente en ese estado de relajación y quemad el papel, para siempre porque YA estáis mejorando.

Las técnicas de sugestión y autosugestión son muy poderosas. El método que os cuento es muy parecido al que empleo en el gabinete, son técnicas de sugestión profunda, que se vuelven más poderosas cuando es la propia persona la que se conduce.

Como escribí en una entrada anterior, decía Henry Ford que Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, no te preocupes, porque en los dos casos TIENES RAZÓN.

Que en este caso tengas razón porque crees en ti, porque crees que puedes.

Feliz Nuevo Mundo.


lunes, 17 de diciembre de 2012

Control mental

El domingo estuve viendo un documental sobre neuromarketing.

La idea es bien sencilla, buscan la imagen o el conjunto de imágenes que sean capaces de producir una emoción en el cerebro, actuando sobre su parte más antigua.
 
Mediante escáneres son capaces de predecir qué anuncios se van a recordar, y cuales se van a olvidar rápidamente.
 
La pregunta que yo me hago es: si otros pueden intentar controlar mi mente, dirigir mis emociones, ¿por qué no voy a poder hacerlo yo? ¿Hay alguna razón que impide que sea yo el que controle y dirija mis pensamientos, emociones o sentimientos?
 
¿Por qué no voy a poder elegir sentirme bien y ser optimista respecto a lo que puedo conseguir?
 
Algunas personas piensan que no pueden ser ellos los que controlen su mente y sus pensamientos, pero aceptan la existencia de mensajes que impacten en sus deseos y creencias.
 
Yo creo que puedo, yo elijo ser capaz.
 
El vídeo es largo, alrededor de 55 minutos. dedicadle tiempo si queréis:
 
 
 
 
 
 

viernes, 14 de diciembre de 2012

Premios




¿Has conseguido hoy lo que te habías propuesto?
¡Entonces hazte un regalo!
Asegúrate de que tu premio no perjudique tu logro.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Cree en tí



Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, no te preocupes, porque en los dos casos tienes razón (Henry Ford)

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Decisiones

El nómada encontró al fin su valle soñado. Suaves praderas con árboles centenarios, un río que bajaba de la montaña en el que se reflejaba el sol de la mañana... Toda la pradera cubierta de hermosas flores azules.
Entonces descubrió que tenía alergia.
Esa noche decidió entre quedarse en su valle soñado y sufrir toda la vida o vivir sin ese dolor y sólo tener el recuerdo.
Arrancar las flores sería perderlo todo.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Planificando.


 En entradas pasadas vimos que para alcanzar un objetivo era en primer lugar necesario tomar una decisión. (En algunas palabras podéis ver un enlace para que sea más fácil enlazar, por ejemlo en la palabra entradas del principio de este párrafo podéis enlazar con todas las entradas dedicadas a la planificación, incluida ésta).

Las decisiones pueden ser racionales, aunque a veces no lo sean. En las metas vitales, en aquello que queramos alcanzar, las decisiones deben ser racionales, meditadas.

Hay que responder a una serie de preguntas: qué quiero, por qué lo quiero, a qué tengo que renunciar para alcanzar mi objetivo, qué obstáculos existen, cómo voy a lograrlo.

Una forma de tomar una decisión en cuanto al objetivo es poner en una columna aquello que me resultará positivo (es decir los beneficios, incluyendo aquí los beneficios emocionales como por ejemplo sentirse bien) y puntuarlos, y en otra columna aquello que me implicará un coste (económico, de tiempo, de relación con los demás, de esfuerzo) y puntuarlos.

Seguro que este método lo habíais oído antes. El mayor efecto que produce es que al escribir las ideas tenemos que dedicarlas un tiempo mayor de reflexión, tenemos que verbalizarlas, y por otro lado verlas escritas las hace más claras, y a veces las resta emociones.

Después, recordemos, es conveniente controlar el tiempo, organizarlo.

Y por fin llega el momento de planificar, de organizar, y de empezar a andar..

En general, intento cumplir lo que prometo. Y me quedaba por proporcionaros una herramienta de planificación. La que yo uso, por ejemplo.

La podéis encontrar aquí: Herramienta de planificación

Vamos a repasarla. En primer lugar hay una tabla de objetivos vitales.

En la columna de la izquierda están las grandes áreas vitales. Las que se tienen como las más importantes, que no tienen por qué ser las vuestras. La segunda de las columnas dice: calificación, es decir, en qué situación se encuentra. La puntuación se suele poner de 0 a diez, pero puede ser de 0 a cien si os gusta más.

En la tercera columna, VISIÓN, hay que anotar cómo queremos que sea la vida en esa área. Cuál es nuestro ideal, el máximo al que queremos aspirar.

En la siguiente columna, OBJETIVOS, hay que escribir las metas materiales que queremos alcanzar dentro de esa área vital.

En la siguiente columna se irán escribiendo los conocimientos y habilidades que necesitaré para alcanzar cada uno de los objetivos que me he marcado.

Y en las dos últimas columnas anotaremos las acciones concretas que necesitamos realizar.

Por ejemplo. En el Área de SALUD, mi visión es estar sano, sentirme bien, activo; levantarme por la mañana y respirar tranquilo.

Los objetivos son mantenerme en un peso razonable (unos 83 – 84 kilos, aunque las tablas de salud digan que para mi altura el peso ideal es 79 kilos) y tener una seguridad razonable de que mi salud está bien.

Los conocimientos que necesito son cómo hacer dietas saludables, qué deportes puedo hacer acordes con mi edad y condición física, para el objetivo del peso; y a qué médicos debo visitar para que me hagan los chequeos médicos necesarios para conocer mi estado de salud real.

Las acciones son iniciar y mantener la dieta adecuada, quizá con la guía de un nutricionista (o mejor aún con la guía del libro ¡Soy más lista que el hambre! de mi amiga  Eva  Navarro), actividad que iniciaré en enero, después del fin del mundo si es que no me hace falta la grasa que laboriosamente he acumulado para superar tan alarmante trance. Después de todo no me sobran nada más que cinco o seis kilos.

También iniciar el deporte que mejor me vaya, mantener un número adecuado de sesiones semanales y divertirme practicándolo. Como os he contado en otra ocasión, camino poco más de una hora casi todos los días.

En tercer lugar acudir a las revisiones médicas pautadas, y hacerme análisis de sangre a pesar de mi aversión a las agujas, y a otras pruebas que me he de hacer dada mi edad, sexo y condición.

Pasemos a la segunda tabla, La tabla de planificación.

Es una herramienta, algo que cada uno puede  cambiar según sus necesidades.

Si os fijáis, la tabla se hace para cada subobjetivo dentro del objetivo general. Por ejemplo en el caso de antes, si el objetivo era sentirme físicamente bien, los subobjetivos eran hacer dieta y hacer ejercicio.

Cada uno de esos subobjetivos se puede descomponer en tareas o necesidades, como elaborar menús semanales para la dieta o adquirir material para el deporte elegido, o aprender a ejecutar mejor ese deporte. Si lo requiere la tarea, anotaremos los conocimientos necesarios para llevarla a cabo, y si los tenemos ya o no.

Por último pondremos plazos de acción. Si son acciones periódicas las descompondremos en etapas de avance si es necesario y marcaremos plazos para alcanzar cada una de las pequeñas metas marcadas.

Y, ¿la última columna? Puede ser para muchas cosas. Yo la utilizo par anotar si las acciones son o no continuas, si son importantes, o las recompensas que me daré para cada meta alcanzada.

La última tabla es la tabla de plazos, una tabla inversa respecto de la anterior, en la que se van anotando las tareas que hay que ir realizando en cada momento. La vida no es un tren en el que los vagones vayan siempre uno detrás de otro, es más bien una autopista de seis carriles en laque pueden circular muchos coches a la vez. Podemos hacer muchas tareas a la vez, como hacer dieta, y deporte, y análisis de sangre y todas esas cosas que nos hemos marcado.

La próxima semana hablaremos del cómo afrontar decisiones y retos, concretamente hablaré de desde dónde hay que iniciar el camino, de cuál es el primer cambio que hay que realizar (desde el interior).

Cambios

Si quieres que todo cambie, tal vez deberías empezar por empezar por cambiar tu actitud. Los cambios que permanecen comienzan por el interior.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Tristeza



Suelo ser previsor, y preparo las entradas que voy a publicar con tiempo. En las últimas semanas cada vez puedo dedicar menos tiempo a escribir las entradas del blog, así que he decidido que a partir de esta semana solamente escribiré una entrada los miércoles. El resto de los días iré publicando frases, ideas.

Sin embargo, se repente todo cambia. Y un acontecimiento repentino, una noticia te hace ver que la vida es un momento, el presente, y que las previsiones por muy bien que estén solamente son imágenes de un futuro que puede o no llegar.

Hace algunas semanas publiqué un cuento acerca de los sentimientos por una persona que se fue. Tristeza por su marcha, alegría por haberla conocido.

Hace mucho tiempo un poeta llamado Khalil Gibran escribió un maravilloso libro, “el Profeta”. El que yo tengo está editado en 1983, y sus páginas ya amarillean por el tiempo y por haberlo leído muchas veces.

En el libro un profeta llamado Almustafá se dirige a los habitantes de una ciudad, justo antes de partir, hablando de todo aquello que le van preguntando. En un momento una profetisa llamada Almitra le pregunta por la muerte. Y él les dice:

“Queréis saber el secreto de la muerte

¿Pero cómo habéis de encontrarla a menos que la busquéis en el corazón de la vida?

El búho, cuyos ojos atados a la noche son ciegos en el día, no puede descubrir el misterio de la luz.

Si queréis, en verdad, contemplar el espíritu de la muerte, abrid de par en par vuestro corazón en el cuerpo de la vida.

Porque la vida y la muerte son una, así como son uno el río y el mar .

En lo profundo de vuestras esperanzas y anhelos descansa vuestro conocimiento del más allá.

Y, como las semillas soñando bajo la nieve, así vuestro corazón sueña con la primavera.

Confiad en los sueños porque en ellos está escondido el camino a la eternidad.

Vuestro miedo a la muerte no es más que el temblor del pastor cuando está en pie frente al rey, cuya mano va a ponerse sobre él como un honor.

¿No está, tal vez, contento el pastor, bajo su temor, de llevar la marca del rey?

¿No le hace eso, sin embargo, más consciente de su temblor?”

 

Ayer, o todavía hoy porque escribo hasta tarde, Nicolás, mi hijo de siete años nos dijo mientras poníamos una vela en la entrada de casa, que una amiga suya del colegio se había ido al cielo.

Él tiene la creencia ingenua y sincera de que las personas que se van siempre van al cielo si han sido buenas.

Yo hace tiempo que abandoné esa creencia, lo que no me impide aceptar las de los demás.

A mi modo de ver las personas no nos extinguimos, seguimos por aquí, como energía o como que se yo. Pero sé que no desaparecemos sin más; lo sé porque de pequeño, con mis ingenuos y sinceros ojos, veía a personas que ya no debería ver.

Se llama Patricia, tenía siete años, sigue estando por aquí, aunque no la veamos, tal vez con un nombre diferente. Pero sigue siendo la misma niña a la que mi hijo preguntaba ¿cómo estás? Cada vez que la veía.