jueves, 20 de febrero de 2014

Sea feliz.


Esta semana una buena amiga (gracias Elena) me ha pasado un power-point sobre un curso para ser feliz. En esta dirección podéis encontrar el curso, que se llama “Mayor Felicidad

En realidad creo que el profesor Tal Ben Shahar no imparte exactamente este curso. Es un profesor israelí, que efectivamente da clase en Harvard sobre Psicología Positiva.

En su página Web se encuentran los cursos que realmente imparte:


Sin embargo seguramente la base del curso sí tenga relación con lo que el profesor Tal Ben Shahar cuenta en sus libros y cursos, porque uno de los tópicos de sus charlas y cursos es precisamente: la Psicología Positiva, La ciencia de la Felicidad.

Los consejos del “curso” del que os hablo son:

1.- Haz ejercicio
2.-Desayuna bien
3.-Sé asertivo
4.-Sé amable y sonríe (sonreír es bueno para los demás, te ven mejor, pero sobre todo es bueno para ti, porque al sonreír le estás diciendo a tu cerebro que todo va bien, y al final acabará por creerte).
5.-Escucha música, tu buena música.
6.-Come bien
7.-Arréglate (verse bien es una fuente de confianza).
8.-Atiende a tu postura para que sea erguida, estirada, y puedas estar atento al mundo.
9.-Utiliza buenos zapatos (realmente si te duelen los pies parece que atenderás menos a tu postura).
10.-Gasta dinero en experiencias en lugar de en objetos (los buenos recuerdos generan mejor estado de ánimo que un objeto valioso que constantemente temes que se rompa o te roben, pero tal vez es cuestión de elección personal)
11.-En relación con lo anterior, haz presentes tus buenos recuerdos mediante fotos o frases
12.-Enfrenta tus retos, proponte pequeñas listas semanales de retos asequibles.
13.-Agradece lo bueno que hay en tu vida anotando en una lista todo lo bueno que hay en tu vida (cuando hacemos presente lo positivo, escribiéndolo, atendemos más a lo bueno que nos pasa, y dejamos la negatividad aparcada)

Otra lista de tips para ser feliz que proporciona el Dr. Tal Ben Shahar es:


1. Dése permiso para ser humano. Cuando aceptamos las emociones - como el miedo, la tristeza o la ansiedad - como naturales, somos más propensos a superarlas. Rechazar nuestras emociones, positivas o negativas, conduce a la frustración ya la infelicidad.

2 . La felicidad se encuentra en la intersección entre el placer y el significado. Ya sea en el trabajo o en casa, el objetivo es realizar actividades que sean personalmente significativas y agradables. Cuando esto no es posible, asegúrese de que tiene refuerzos felicidad, momentos a lo largo de la semana que le proporcionan placer y significado.

3 . Tenga en cuenta que la felicidad depende principalmente de nuestro estado de ánimo, no en nuestro estado o el estado de nuestra cuenta bancaria. Salvo circunstancias extremas, nuestro nivel de bienestar está determinado por lo que optar por centrarse en (el total o la parte vacía del vaso) y según nuestra interpretación de los acontecimientos externos. Por ejemplo, ¿vemos el fracaso como catastrófico, o nos vemos como una oportunidad de aprendizaje?

4 . ¿Simplifique! Estamos, por lo general, demasiado ocupados, tratando de exprimir más y más actividades en menos tiempo. Cantidad influye en la calidad, y nos compromete en nuestra felicidad, tratando de hacer demasiado.

5 . Recuerde que la conexión mente - cuerpo. Lo que hacemos - o no hacemos - con nuestro cuerpo influye en nuestra mente. El ejercicio regular, dormir lo suficiente, y los hábitos saludables de alimentación conducen a la salud física y mental.

6 . Expresa gratitud, siempre que sea posible. También nosotros a menudo damos por sentado nuestras vidas. Aprende a apreciar y saborear las cosas maravillosas de la vida, de las personas a la alimentación, de la naturaleza a una sonrisa.

Es decir, haz cosas que te hagan sentir bien, haz cosas que harías si te sintieras bien, haz todo como si te sintieras bien.

Atiende a tu interior y al presente.





La felicidad es un concepto muy amplio, y no es igual para todos, pero puedes hacer cosas que te hace sentir bien, y siempre puedes actuar como si todo fuera muy bien, recuerda que aquello que te repitas a ti mismo que eres, es aquello en lo que te convertirás.

jueves, 6 de febrero de 2014

Exceso de equipaje

Una mañana, mientras andaba de camino hacia el trabajo, leí un cartel en un coche, decía: “exceso de equipaje”. No me paré a comprobar si era un anuncio de una empresa o de una película. Sin embargo me trajo a la cabeza  la cantidad de “peso extra” que llevamos a nuestra espalda.

Sin ser conscientes llevamos una mochila cargada de convicciones, juicios, opiniones, deseos, creencias… Son cargas que acarreamos, y muchas veces desconocemos que las llevamos. Pensamos que muchas cosas “son así” y ya está.

Desde pequeños escuchamos las opiniones de los mayores, opiniones sobre nosotros, sobre el mundo, sobre “cómo son las cosas”, sobre lo que es cierto y lo que no. Algunas de esas opiniones se vuelven valores, es decir, principios por los que se rige nuestro comportamiento.

Otras opiniones, o valoraciones sobre nuestro comportamiento, se vuelven lastres, pesos muertos que acarreamos sin más, porque nunca los cuestionamos.

Cada uno lleva sus propias cargas, derivadas de su historia personal. Las creencias que rigen nuestras vidas, que conforman la manera de actuar en cada instante están dentro de la mochila. A veces son principios irrenunciables,  reglas de actuación, porque así lo hemos decidido de acuerdo con esos valores morales. Otras veces son piedras, creencias limitantes sin más sentido que haber sido repetidas durante mucho tiempo.

Actuar de acuerdo con nuestros valores nos hace sentir bien, precisamente porque hemos apreciado esos valores como principios morales. No siempre lo hacemos.

Los valores además son apreciables por los demás, como principios que deberían regir la conducta en sociedad. Cada uno aprecia más unos que otros, y reconoce algunos en sí mismo como más importantes: honestidad, confiabilidad, rectitud, trabajo, valentía, disciplina, generosidad…

Si bien es cierto que estos valores se transfieren de padres a hijos (incluso a esos adolescentes que no te hacen caso), con posterioridad durante la vida se moldean de acuerdo con cada persona.

Pero dentro de la mochila también hay piedras, opiniones o pensamientos de otros, que tampoco cuestionamos, y que en lugar de orientar nuestro comportamiento, lo que hacen es limitar nuestra capacidad de actuar: “no puedes hacer eso”, “volar es peligroso”, “los perros muerden a los extraños”, “para ser bueno en algo  tienes que haber empezado a practicar de pequeño”, “si no tienes pareja serás infeliz”…

También son propios de cada uno, y también limitan a unos más que a otros.

Claro que eres libre de mantener esas piedras ahí, tal vez su peso te haga sentir cómodo, y al sentir que te impiden correr encuentras la excusa perfecta para no salir de tu zona de confort, y dejar de hacer aquello que te gustaría.

También podrías cuestionar “quién dice que eso es así”, o si es así para todos, o si ha habido alguna vez en que no haya sido así.

Las preguntas son importantes porque significan que esa piedra en la mochila está dejando de ser tan absolutamente real.

Las respuestas dependen de ti, de si quieres cambiar, o no.